Es de noche y el teléfono pesa en la mano. Abres el chat, escribes «hola, ¿cómo estás?» y lo borras. Lo vuelves a escribir. Si alguna vez has pensado «tengo ganas de escribirle a mi ex, aunque sé que no me hace bien», no estás sola ni estás haciendo nada raro: es una de las sensaciones más frecuentes después de terminar una relación.
En otro artículo hablamos de cómo superar una ruptura cuando todavía amas a esa persona. Hoy queremos algo más pequeño y concreto: qué hacer en ese momento, cuando el impulso aparece y una parte de ti sabe que el mensaje no te va a dar lo que buscas. Sin juicio y a tu ritmo.
¿Por qué aparecen las «ganas de escribirle a mi ex» justo ahora?
Durante meses o años, esa persona fue tu costumbre: el primer mensaje del día, la voz que te calmaba. Cuando eso desaparece, la mente sigue buscando ese lugar conocido, sobre todo en momentos de cansancio, soledad o tristeza.
Por eso las ganas suelen aparecer en momentos muy concretos:
- De noche o los fines de semana, cuando hay más silencio.
- Después de ver una foto, escuchar una canción o pasar por un lugar compartido.
- En fechas especiales: cumpleaños, aniversarios, Navidad.
- Cuando pasa algo importante y sientes que esa persona «tendría que saberlo».
Reconocer tus momentos de riesgo no es para vigilarte, sino para verlos venir y tener un plan amable a mano.
Pregúntate para qué quieres escribirle
Antes de decidir nada, vale la pena hacerte una pregunta honesta: ¿qué espero que pase si envío este mensaje? Muchas veces, detrás del impulso hay una necesidad legítima que el mensaje no puede cubrir:
- Quieres alivio: que el dolor baje un rato.
- Quieres respuestas: entender por qué terminó o cerrar la historia.
- Quieres saber si te extraña: sentir que fuiste importante.
- Quieres compañía: simplemente no sentirte sola esta noche.
Si tu respuesta es «quiero que me diga algo que me haga sentir mejor», recuerda que no controlas lo que va a contestar, ni si va a contestar. A veces la respuesta llega fría o tarde, y el dolor que querías calmar crece. Esa necesidad es real y merece cuidarse por vías que dependan más de ti.
Las rupturas también son una pérdida, y entender los distintos tipos de duelo puede ayudarte a darle a este momento el lugar que merece, sin minimizarlo.
Seis cosas que puedes hacer en vez de enviar el mensaje
Los impulsos funcionan un poco como una ola: suben, llegan a un punto alto y, si no actúas de inmediato, poco a poco bajan. Algunas ideas que suelen ayudar:
- Haz una pausa con tiempo concreto. Dite: «lo decido en veinte minutos». Muchas veces, al terminar ese tiempo, las ganas ya no son tan fuertes.
- Nombra lo que sientes. «Estoy triste», «me siento sola», «tengo miedo de que me olvide». Ponerle nombre baja un poco la intensidad.
- Escríbelo sin enviarlo. Abre tus notas o un cuaderno y escribe todo lo que le dirías. Lo que necesitabas sacar sale, y el mensaje se queda contigo.
- Llama a alguien de confianza. Una amiga, tu hermana, tu prima. Puedes pedirle de antemano: «si te escribo diciendo que quiero escribirle, recuérdame por qué no».
- Pon distancia digital. Archivar el chat, silenciar su perfil o dejar de seguirle un tiempo no es drama: es quitarte tentaciones mientras sanas.
- Mueve el cuerpo. Una ducha, una caminata corta, ordenar un cajón. Cambiar de actividad ayuda a que la mente salga del bucle.
La guía de bienestar estudiantil de la Universidad de Colorado Boulder también sugiere tomarse un periodo sin contacto con la expareja para darse espacio para sanar, apoyarse en amistades y familia, y escribir lo que se piensa en un diario.
¿Y si ya le escribiste?
Puede pasar. Si ya enviaste el mensaje, lo último que necesitas es una tormenta de culpa encima del dolor. Algunas ideas para ese momento:
- No envíes un segundo mensaje para explicar el primero.
- Deja el teléfono lejos un rato y no te quedes esperando la respuesta.
- Si contesta, no tienes que resolver todo hoy: puedes responder corto o no responder.
Sanar no es una línea recta. Un mensaje no borra todo lo que has avanzado; mañana puedes retomar tu camino.

Cuando sí tienes que hablar con tu ex
A veces el contacto no se puede cortar del todo: hay hijos, una mascota, un departamento, cuentas o trámites compartidos. En esos casos ayuda separar lo práctico de lo emocional:
- Mantén los mensajes cortos, cordiales y sobre el tema concreto.
- Evita las conversaciones sobre la relación cuando estés cansada o triste.
Y algo importante: si la relación tenía control, amenazas o violencia, el contacto no es una decisión emocional sino de seguridad. En Ecuador puedes llamar al ECU 911 si estás en peligro, y buscar apoyo profesional y legal para ver cómo cuidarte.
Volver a ti, poco a poco
Cada vez que atraviesas ese «tengo ganas de escribirle a mi ex» sin actuar, no es que «ganes» una batalla: es que te demuestras que puedes acompañarte en un momento difícil. Con el tiempo, el impulso suele aparecer con menos fuerza y menos seguido.
Ese espacio que queda también es una oportunidad para aprender a estar sola sin sentir que tu vida está en pausa: retomar algo que te gustaba o ver a gente que te hace bien. Si después de un tiempo sientes que el dolor no baja, que no puedes dormir, comer o trabajar con normalidad, o que la tristeza te pesa todos los días, hablar con una psicóloga puede ser un gran apoyo. Pedir ayuda no es exagerar; es cuidarte.
UN PASO PARA HOY
Hoy, prepara tu plan: escribe en tus notas una frase para ti («me cuido de otra forma»), elige a quién llamar y decide qué harás en lugar de abrir el chat.
Este artículo es informativo y no reemplaza la orientación de una profesional de la salud mental.
Extrañar a alguien no significa que tengas que volver, ni que algo esté mal contigo. Significa que esa relación fue importante. Puedes honrar lo que viviste y, al mismo tiempo, elegir lo que hoy te hace bien. En Sí Soy Mujer creemos que volver a ti también es aprender a quedarte contigo cuando el teléfono tienta.
Si quieres practicar con más guía, los Bites de Relaciones y pareja reúnen microclases breves para hacerlo paso a paso, a tu ritmo.
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Preguntas frecuentes
¿Es normal tener ganas de escribirle a mi ex aunque yo terminé la relación?
Sí. Terminar una relación no borra el cariño ni la costumbre. Puedes estar segura de tu decisión y, aun así, extrañar a esa persona en algunos momentos.
¿Cuánto tiempo duran las ganas de escribirle?
Depende de cada historia. El impulso suele venir en olas y, con tiempo y distancia, aparece con menos fuerza.
¿Está mal bloquear o silenciar a mi ex?
No. Silenciar, archivar o bloquear puede ser una forma de cuidarte mientras sanas. No tiene que ser para siempre ni una forma de castigo; es un límite para ti.
¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?
Si el dolor no baja con el tiempo, si afecta tu sueño, tu trabajo o tu alimentación, o si sientes que no puedes salir de la tristeza, hablar con una psicóloga puede ayudarte mucho.


