Llevas tiempo pensándolo. Has asumido tareas nuevas, resuelves cosas que antes no eran tuyas y, aun así, tu sueldo sigue igual. Quizá ensayas la frase en la ducha y luego, frente a tu jefa o tu jefe, te sale un «no, nada, todo bien». Si te pasa, no estás sola: a muchas nos enseñaron que pedir un aumento de sueldo era incómodo, ambicioso o hasta descortés.
Aquí no vamos a repetir toda la preparación previa (si quieres ese paso a paso, tienes la guía para preparar una conversación sobre tu salario). Este artículo es más práctico: cuándo pedirlo, qué escribir en el correo, qué decir en la reunión y cómo responder cuando te ponen una objeción. Es contenido informativo, no asesoría laboral ni legal personalizada.
¿Cuándo es buen momento para pedir un aumento de sueldo?
No existe un día mágico, pero sí momentos que juegan a tu favor. Suelen ser buenos:
- Después de un logro visible: cerraste un proyecto, mejoraste un proceso o sacaste adelante algo difícil.
- Cuando tu rol creció: llevas tareas, personas o clientes que antes no estaban en tu puesto.
- Cerca de la evaluación anual o del momento en que la empresa arma presupuestos; si llegas tarde, puede que el dinero ya esté repartido.
- Cuando ha pasado un tiempo razonable desde la última revisión, a menudo alrededor de un año.
Y conviene esperar si la empresa acaba de anunciar recortes, si tu responsable está en plena crisis o si tú misma estás agotada y necesitas primero recuperar energía. Esperar unas semanas no es rendirte; es elegir el terreno.
Una pista útil: pregunta con naturalidad cómo funciona la revisión salarial en tu empresa (quién decide, en qué mes, con qué criterios). Esa información te ahorra adivinar.
El correo para pedir la reunión (modelo corto)
El pedido principal se hace mejor en una conversación, no en un mensaje de chat al paso. Pero el correo es ideal para pedir la reunión con tiempo, idealmente con algunos días de antelación. Un modelo que puedes adaptar:
Asunto: Reunión para conversar sobre mi evolución y mi remuneración
Hola, [nombre]. Espero que estés bien. Me gustaría reservar media hora contigo esta semana o la próxima para conversar sobre mi evolución en el puesto y mi remuneración. En los últimos meses he asumido [responsabilidad nueva] y he logrado [resultado concreto], y me gustaría revisarlo contigo. ¿Qué día te queda mejor? Gracias.
Es breve, profesional y sin disculpas. No hace falta explicar todo por escrito: el correo solo abre la puerta. Si en tu trabajo lo habitual es hablarlo en persona, puedes usar las mismas frases para pedir la cita de palabra.
Un guion de cuatro partes para la reunión
Los nervios son normales cuando se habla de dinero. Tener un guion corto ayuda a que, si la voz tiembla, el mensaje no se pierda. No es para recitarlo; es tu mapa.
- Agradece y di para qué estás ahí. «Gracias por el espacio. Quería hablar de mi salario y de cómo ha cambiado mi trabajo este año».
- Muestra tres resultados concretos. «Desde marzo coordino a dos personas nuevas, reduje los tiempos de entrega y llevo la cuenta de [cliente]». Si tienes cifras, úsalas.
- Propón una cifra o un rango. «Por mis responsabilidades y lo que veo en el mercado para este puesto, me gustaría acercarme a [rango]». Dilo como propuesta, no como pregunta en voz bajita.
- Haz silencio y escucha. Después de decir tu cifra, no la rebajes tú misma. Deja que la otra persona responda.
Antes de la reunión, define tres números para ti: la cifra que propones, la que de verdad te parece justa y tu mínimo aceptable. Saberlo te da calma, aunque no los digas todos.
¿Cómo responder a las objeciones al pedir un aumento de sueldo?
Es muy probable que la primera respuesta no sea un «sí» inmediato. Una objeción no es el final de la conversación; muchas veces es el comienzo de la negociación. Algunas respuestas posibles:
- «Ahora no hay presupuesto». «Entiendo. ¿Cuándo se revisan los presupuestos? Me gustaría dejar acordada una fecha para retomarlo».
- «Todavía no es tu momento». «¿Qué tendría que ver en mi trabajo en los próximos meses para que sí lo sea? Me ayudaría tenerlo claro».
- «Tengo que consultarlo». «Perfecto. ¿Te parece si lo hablamos de nuevo en dos semanas?».
- «Nadie en tu puesto gana eso». «Mi puesto ha cambiado: hoy incluye [tareas]. Me gustaría que lo revisemos con esas responsabilidades».
Si el dinero de verdad no alcanza hoy, puedes explorar otras partes del paquete: formación pagada, flexibilidad de horario, días libres, un cambio de cargo con fecha de revisión salarial. No es conformarte; es negociar con lo que hay sobre la mesa.
Si la respuesta sigue siendo no, te ayuda tomar distancia antes de decidir. Si sientes que tu carrera se ha quedado quieta, puede servirte leer qué hacer cuando sientes que tu carrera se estancó.

¿Por qué a muchas mujeres nos cuesta tanto?
No es un tema de carácter. Las diferencias de salario entre hombres y mujeres siguen existiendo en la región: según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuando se compara a personas con educación, sector y horas parecidas, la brecha salarial de género en América Latina rondó el 20 % en ingresos mensuales en 2023. Pedir lo que corresponde a tu trabajo es una pieza pequeña, pero real, de ese cambio.
A eso se suman mensajes que aprendimos desde chicas: no incomodar, esperar a que «se note» el esfuerzo, no hablar de plata. Por eso, antes de la reunión, puede ayudarte revisar cómo te hablas a ti misma. Practicar hablarte con amabilidad también sirve aquí: «estoy pidiendo una revisión justa» suena muy distinto a «a lo mejor estoy exagerando».
Si sospechas que hay discriminación o que se está incumpliendo tu contrato, busca orientación en el Ministerio del Trabajo de tu país o con una persona profesional en derecho laboral.
Después de la reunión: deja todo por escrito
Pase lo que pase, envía el mismo día un correo breve con lo conversado: «Gracias por la reunión de hoy. Entiendo que revisaremos mi salario en [mes], con estos objetivos: [lista corta]». Ese resumen aclara compromisos, evita malentendidos y te da un punto de partida para la próxima conversación.
Luego, anota en tu calendario la fecha acordada y, mientras tanto, guarda en una carpeta tus logros a medida que ocurran. Así, la próxima vez no tendrás que reconstruir un año de trabajo de memoria. Y date crédito: atreverte a pedir un aumento de sueldo ya es un acto de respeto hacia tu trabajo, sin importar la respuesta de ese día.
UN PASO PARA HOY
Abre una nota y escribe tres logros de los últimos meses, cada uno en una línea y con un dato si lo tienes (tiempo, dinero, personas, clientes). No los pules todavía. Esa lista es la base de tu guion y de tu correo para pedir la reunión.
Si hoy solo te animas a averiguar cuándo se revisan los sueldos en tu empresa, también es un paso.
Pedir un aumento de sueldo no te convierte en una persona difícil ni desagradecida. Te convierte en una profesional que mira su trabajo con claridad y lo pone sobre la mesa. Elige el momento, abre la puerta con un correo corto, lleva tu guion y escucha. Puede que la respuesta llegue hoy o en unos meses; en cualquier caso, ya habrás dado el paso más difícil: decirlo en voz alta.
Si quieres practicar con más guía, los Bites de Carrera y negocios reúnen microclases breves para hacerlo paso a paso, a tu ritmo.
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Preguntas frecuentes
¿Es mejor pedir un aumento de sueldo por correo o en persona?
Lo más habitual es usar el correo para pedir la reunión y hacer el pedido en una conversación, en persona o por videollamada. Después, conviene dejar por escrito un resumen breve de lo acordado.
¿Cuánto debería pedir?
No hay un porcentaje universal. Revisa rangos del mercado para tu puesto, sector y ciudad, piensa en cómo han crecido tus responsabilidades y define una cifra de propuesta, una cifra justa y un mínimo aceptable antes de la reunión.
¿Qué hago si me dicen que no?
Pregunta qué criterios usan, qué tendría que pasar para revisarlo y en qué fecha pueden retomarlo. También puedes negociar otras partes del paquete, como formación, flexibilidad o un cambio de cargo con revisión salarial.
¿Cada cuánto tiempo puedo pedir un aumento?
Suele tener sentido cuando ha pasado un tiempo razonable desde la última revisión, a menudo alrededor de un año, o antes si tu rol cambió de forma importante. Lo útil es conocer cómo funciona la revisión salarial en tu empresa.


