Te llega la propuesta, o se acerca la evaluación anual, y aparece la pregunta incómoda: ¿cuánto pido? Muchas respondemos con una cifra que «suena razonable» o con lo que nos daría menos vergüenza decir. Averiguar tu salario de mercado cambia esa sensación: en lugar de pedir desde la intuición, hablas desde datos que puedes explicar.
Este artículo va un paso antes de la reunión. Si ya estás pensando en cómo plantear la conversación sobre tu salario o en el guion para pedir un aumento de sueldo, aquí armamos lo que va dentro de ese guion: qué información juntar, dónde buscarla en Ecuador y cómo convertirla en un rango que te represente. Es orientación general, no asesoría laboral ni legal personalizada.
¿Qué es exactamente tu salario de mercado?
Es el rango que, de forma realista, se paga hoy por un trabajo parecido al tuyo: mismas funciones, nivel de responsabilidad, sector y ciudad. No es una cifra única ni un número mágico que alguien tiene guardado. Es una franja que se construye cruzando varias fuentes, porque cada una por separado cuenta solo una parte.
Ojo: no es lo mismo que lo que ganas hoy ni que lo que necesitas para vivir tranquila. Las tres cifras importan, pero en una negociación pesa sobre todo la del mercado, porque puedes sostenerla con evidencia.
El piso legal: el salario básico y las tablas sectoriales
El primer dato es el suelo, lo que la ley no permite bajar. En Ecuador, el Salario Básico Unificado de 2026 quedó en USD 482 mensuales, según el acuerdo anunciado por el Ministerio del Trabajo. Ningún sueldo de un trabajo a tiempo completo puede estar por debajo de ese monto.
Además existen los salarios mínimos sectoriales, que fijan pisos por cargo y rama de actividad. Busca en la web del Ministerio del Trabajo la tabla vigente y el código de tu puesto. No te dirá cuánto pedir, pero asegura que partes de un piso correcto.
Anota también lo que forma parte de tu paquete además del sueldo: décimos, fondos de reserva, horario, modalidad (presencial o remota), seguro privado, alimentación o formación.
Ofertas reales: lo que dicen los anuncios de empleo
Las ofertas publicadas son una ventana directa al mercado. Dedica una semana a guardar entre cinco y diez anuncios de puestos parecidos al tuyo en portales de empleo, en LinkedIn y en la bolsa de empleo pública. Para cada uno, apunta en una tabla sencilla:
- Cargo y funciones principales (que de verdad se parezcan a las tuyas).
- Ciudad y modalidad: Quito, Guayaquil o Cuenca no siempre pagan igual que una ciudad más pequeña.
- Años de experiencia y estudios que piden.
- Rango salarial, si lo publican, y beneficios mencionados.
Aunque muchos no muestren sueldo, te ayudan a ver qué responsabilidades se consideran de tu nivel.
Conversaciones que te dan contexto (sin incomodar)
Hablar de dinero con colegas todavía es tabú para muchas, pero es una de las fuentes más valiosas. No hace falta preguntar «¿cuánto ganas?». Prueba con preguntas más suaves:
- «¿En qué rango crees que se mueve un cargo como el mío en tu empresa?»
- «Cuando contrataste a alguien para este puesto, ¿qué rango manejaban?»
- «¿Qué se valora más en tu sector a la hora de subir el sueldo?»
Ex compañeras, tu gremio o colegio profesional, reclutadoras y mentoras suelen tener una idea clara. Tres o cuatro conversaciones bastan para confirmar o corregir lo que viste en los anuncios.

El contexto de las estadísticas oficiales
Las cifras nacionales no sirven para calcular tu sueldo, pero sí para mirar el panorama. Según los resultados anuales 2025 de la encuesta de empleo del INEC, el ingreso laboral promedio de los hombres fue de USD 514,4 frente a USD 441,1 en las mujeres. Ese promedio mezcla todo tipo de trabajos, formales e informales, así que no es una referencia para tu cargo.
Lo que sí te dice es algo importante: la brecha existe y no es solo una impresión tuya. Tenerlo presente ayuda a no aceptar como «normal» una cifra baja solo porque te la ofrecieron con seguridad, y a revisar con calma tu propia relación con el dinero, esas creencias que a veces nos hacen pedir menos de lo que corresponde.
Tus propios datos: lo que aportas tú
El mercado da la franja; tu historia decide en qué parte de esa franja te ubicas. Reúne en una hoja:
- Funciones reales frente a la descripción de tu cargo: ¿haces más de lo que dice el papel?
- Tres logros con datos: tiempo ahorrado, clientes atendidos, procesos mejorados, personas formadas.
- Formación y certificaciones recientes.
- Tiempo desde tu última revisión de sueldo.
No se trata de inflar nada. Se trata de que no se te olvide lo que ya hiciste cuando estés frente a otra persona y los nervios aprieten.
Cómo convertir los datos en tu rango de salario de mercado
Con todo sobre la mesa, arma tres cifras:
- Tu mínimo: por debajo de esto, la propuesta no te conviene. Tiene en cuenta tus gastos y el piso legal.
- Tu objetivo: la cifra que tus datos sostienen con más fuerza, normalmente en la mitad alta de lo que viste.
- Tu cifra ambiciosa: el extremo alto del rango, si tus logros y funciones lo justifican.
Escribe al lado de cada número de dónde sale. Si alguien te pregunta «¿y por qué esa cifra?», tendrás una respuesta tranquila y concreta. Ese es el verdadero valor de investigar: no la cifra perfecta, sino la seguridad de saber explicarla.
UN PASO PARA HOY
Abre una hoja en blanco y crea cuatro columnas: cargo, ciudad, rango y fuente. Hoy solo guarda dos ofertas de empleo parecidas a tu puesto. No las analices todavía: estás empezando a construir tu mapa.
Si hoy solo te animas a buscar la tabla sectorial de tu cargo, también cuenta como avance.
Investigar tu salario no es desconfiar de tu empresa ni pedir de más. Es tratar tu trabajo con la misma seriedad con la que lo haces cada día. Cuando llegas con datos, la conversación cambia de tono: ya no se trata de cuánto te atreves a pedir, sino de cuánto vale lo que aportas. Y eso, con calma y a tu ritmo, se puede aprender.
Si quieres practicar con más guía, los Bites de Carrera y negocios reúnen microclases breves para hacerlo paso a paso, a tu ritmo.
SIGUE EN EL UNIVERSO DE VICTORIA
Para llevarlo a tu día
TAMBIÉN TE PUEDE SERVIR
Preguntas frecuentes
¿Cuántas fuentes necesito para saber mi salario de mercado?
Con tres tipos de fuentes ya tienes una base sólida: ofertas de empleo publicadas, dos o tres conversaciones con gente de tu campo y el piso legal de tu cargo. Si coinciden más o menos, tu rango es confiable.
¿Qué hago si casi ningún anuncio publica el sueldo?
Usa los anuncios para comparar funciones y requisitos, y apóyate más en las conversaciones con colegas, reclutadoras o tu gremio. También puedes preguntar el rango en una entrevista: es una pregunta profesional y habitual.
¿Sirve el promedio nacional del INEC para pedir aumento?
No como cifra para tu caso, porque mezcla todo tipo de trabajos. Sirve como contexto general, por ejemplo para entender que la brecha de ingresos entre hombres y mujeres es real.
¿Cada cuánto conviene revisar mi salario de mercado?
Una vez al año suele ser suficiente, y también cuando cambian mucho tus funciones, terminas una formación importante o recibes una oferta nueva. Guarda tu hoja y actualízala poco a poco.


